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Aplastar cuatro insectos cúbicos

27.10.08 by Andrés Jáquez


Lo único verdadero es que hay incertidumbre en todo, en las cosas que hacemos, decimos y pensamos. En los eventos que suceden día a día, en las suposiciones y posturas que asumimos con cada nueva taza de café, con cada nueva lectura, con cada nueva junta o plática sostenida con alguien o con muchos, o con nadie. Nada es cierto y todo es posible.

Contaminado con el pensamiento de Zizek (cuando no es una conferencia es una léctura ávida de sus ensayos durante todo un fin de semana), y asumiendo el hecho como una postura ya no solo de discurso sino de vida, las "palabras y las cosas" van tomando distintas apariencias y me resulta posible, y plausible, percibir las diversas formas de la realidad simbólica de una manera completamente novedosa, fresca, y hasta, por qué no decirlo, violenta. Seguir a Zizek es como estar viviendo un club de la pelea mental, en el que los golpes modifican tu percepción de todo y todo se convierte en nada. Bueno...el buen Palahniuk dirá que de eso se trata realmente su libro.

Y solo así entiendo que no logre cerrar las ventanas en Firefox sobre las lecturas y conferencias de Zizek, que ya no cierre nada y que mis navegadores (Firefox, Chrome y Explorer) estén saturados de información que habré de leer o que ya he leído, y también es entendible que mi laptop se encuentre en una franca y descarada hibernación permanente. Solo así logro comprender mi nueva manera de sospechar de cualquier cosa que aparece, como si tuviera vida propia, en la pantalla del ordenador. Ventanitas anaranjadas que oscilan en mi menú, numeración de páginas stumbleadas por gente al otro lado de la banda ancha que desea informarme de algo, gritarme algo o solo perder su tiempo en compañía de mi tiempo perdido, avisos de correo nuevo en Outlook, telefonemas para concretar una nueva junta, otra más -no podemos evitar alimentar al gran monstruo corporativo-, y el tiempo que parece detenerse exactamente a las 18 horas con 59 minutos todos los días.

¿Y a qué viene todo esto? Mi lógica Lacaniana lo tiene muy claro, pero eso es algo confidencial.

Fin.

***

Para no perder la posibilidad de construir, y reconstruir, realidades fragmentadas uno debe enajenarse, sin remordimientos, en Cubescape.





Aplastar tres insectos

16.5.08 by Andrés Jáquez

*Escucha mientras lees:

Imogen Heap - Come here boy
Pixies - Something against you
Mazzy Star - Five String Serenade
A Tribe Called Quest - Lyrics to go
Radiohead - Fake Plastic Trees

Fin de semestre. Final de temporada. The end. Capítulo final. Abrir el cajón y guardarlo todo. Cerrar la puerta. Apagar las luces. Stop. Mirar el cielo. Presentir la lluvia. Abrir huecos y tapar hoyos. Callarse.

Y es así que se termina un periodo académico más y todas las frases inteligentes, las risas y regaños, las esperanzas y las rutas, se convertirán en un insecto más. Cosas que nos salvan del torbellino de la vida:

1. La persecución de signos y significados al más puro estilo de CSI, Condemned, X-Files, Bones, Dr. House, etc...etc...etc...

http://deathball.net/notpron/levelone.htm

2. Hey Mr. Dj....

http://www.zanorg.com/prodperso/automachine.htm

3. Uooow.....welcome to the Dark Side of....of....Patience

http://www.trianglemystery.com/

4. I Want to Believe

http://movies.ign.com/dor/objects/379767/the-x-files-i-want-to-believe/videos/xfiles2_wondercon_022508.html


5. 21 Accents....this shit is so fkn impressive....Hello, my name is Andrés Jáquez



6. Just for now.....Imogen Heap....Imogen Heap....


Hi, my name is Douglas!

10.3.08 by Andrés Jáquez


Cuando uno habla sobre congresos termina siempre dando vueltas en círculo. ¿Quienes son los verdaderos beneficiados? ¿Los expositores que amplían su cv, los ávidos asistentes, la prensa, el pais entero, el turismo local, el gobierno? Alguien tiene que ganar algo aparte de los organizadores, pero la pregunta es ¿quién? ¿Las escuelas, universidades o institutos? ¿Las empresas? ¿Y cómo medimos el beneficio? ¿Cuáles son los indicadores de calidad? No sé la respuesta a todas estas preguntas, sin embargo sigo teniendo fe en algunos congresos de diseño organizados en el pais. Pero cada año se me agotan las posibilidades y las justificaciones. Ojalá el 2008 sea un año diferente y venga cargado de propuestas interesantes que sean más que meros escaparates para el ego de los semi-dioses que exponen sus...mmm...¿ideas?

Nevermind.

El día de hoy logré construir la bibliografía necesaria para mi clase del verano sobre videojuegos. El nombre original en inglés sería
Gamer Theory (tomado del libro de McKenzie Wark) y en español será, supongo, Teoría del Videojuego.

Al pensar, junto con algunos de los alumnos que ya tienen el perfil necesario para tomar esta materia, sobre los objetivos del curso nos dimos cuenta, en medio de un largo silencio, que lamentablemente el primero debería ser limpiar la imagen del videojugador. En México ser videojugador implica una adolescencia retrasada o una falta de responsabilidad, si me apuran hasta podría tomarse en algunos escenarios como delincuente. No estoy bromeando.

Desde mi perspectiva un buen videojugador, sin llegar a excesos, puede tener las mismas o muchas más habilidades y competencias que algunas personas educadas únicamente de manera tradicional. Por ejemplo: ¿qué pasaría si en la licenciatura en Arquitectura se llevara un simulador del tipo de Sim City 4? Quizás hasta veríamos en una decena de años a urbanistas que piensen distinto, mucho más preocupados por un futuro que nunca, nunca, está tan lejos y que siempre nos recuerda que ya todo nos quedó chico. Quizás no veríamos tantas calles mal pavimentadas, sin parches, mejor alumbrado, presupuestos adecuados y bien invertidos. Si hablamos de trabajo en equipo el mundo de los videojuegos es el medio propicio para evaluar las habilidades de organización, liderazgo, lealtad, compromiso y esfuerzo repartido equitativamente. Halo 3, Call of Duty 4, Rainbow Six Vegas, próximamente Army of Two, Haze, etcétera, serían excelentes plataformas para poner a prueba estas competencias y someterlas a indicadores demostrables y objetivos.

Los videojuegos también pueden fomentar muchas otras competencias y habilidades, tales como el manejo de sí mismo, la comunicación, innovación y cambio a partir del análisis de problemas y sus componentes básicos, el diseño de posibles soluciones y, claro, la transferencia de experiencias previas, es decir: en un videojuego anterior se pudo haber presentado un problema semejante, o matiene un esquema similar por ser de la misma compañía o género. En fin, los videojuegos son lo que viene y estoy convencido de que si la educación no le entra de lleno al tema se le va a escapar una oportunidad de oro.

Con estas ideas pensaba retomar la novela que empecé hace algunos años, insuflado por la inspiradora lectura de JPod, de Douglas Coupland, y me dirigí a hacer algunos pagos al banco Santander cercano a casa. Y ahí estoy yo, formado en una larga fila que desemboca, después de un laberinto de cintas y postes, a dos cajas, solamente dos; cargando el libro de Coupland en la mano izquierda, leyendo el capítulo en que Ronald McDonald es sometido a la fuerza por una casta iracunda de amas de casa, y mi iPod en la mano derecha. Mientras leía una de las descripciones más violentas hechas por Coupland tomé un respiro visual y tomé conciencia de que las personas a mi alrededor aprovechaban los anuncios de la telenovela que pasaban por Tv Azteca para mirarme de manera extraña. Adelante de mí había una joven delgada de pantalones khaki ajustados, de cabello rojo y tez clara, a quien no podían quitarle la mirada los hombres que estaban en el banco. Los ojos saltaban de un especimen a otro, en zigzag, alternamente y como clavos ardiendo no tenían ningún asomo de vergüenza. Y aún así estoy seguro que yo me sentía más alien que ella. Imaginen: alguien leyendo!! en un banco!! Stop. Volteo a ver la pantalla de mi iPod y veo que mi playlist se ha acabado. Navego por el menú > Artistas > Goldfrapp > Todo. Primera rola: Clowns. Wow. Extaña coincidencia. ¿Y ahora qué hago con esa señal? Nada.

Sigo avanzando por la fila mientras Ronald McDonald se ríe de la situación y disfruta el ultraje de las amas de casa enfurecidas, está seguro que ya nada puede ser más humillante. Antes de llegar a la caja a pagar me quito los audífonos y volteo a mi alrededor esperando no ser agredido por mis compatriotas. ¿Tenemos algo en común? Nada.

"Ronald stuck out his finger and pointed into her face. Wendy is a whore. [...] As this conversation took place in an American house inhabited by Americans, lots of guns were handy. One of the mothers -let's call her Alpha-Mom- reached into her kniting basket and whitdrew a .44. She couldn't believe it -she was turned on by her ability to choose whether the clown lived or died. She pointed it at Ronald. Okay, clowny-wowny, time for you to go." (Texto extraído de JPod, de Douglas Coupland).

Mi tiempo en Metrópolis

28.2.08 by Andrés Jáquez


Lo mío, la neta, es procrastinar.

Mientras preparo mi sesión sobre Metrópolis, la de Fritz Lang, recurro inevitablemente a mis blogeros favoritos: TTSO, Diario de Fiestas, Digg, Microsiervos, Re-frame, indexed, Pitchfork, Kotaku and so on....and so on....

Es así que puedo ir avanzando por la, cada vez más, laberíntica realidad de la información al día, todo un arte, por cierto. Ángel notifica al mundo que hoy se estrena su peli en DF, parte del programa internacional de la FICCO; César nos provoca envidia al compartirnos que Absolut lo contrató como paparazzi de sus fiestas; Lola hace una crítica importante al intro de los Óscares recientes....y yo....yo les platico que sigo construyendo teorías. If only Zizek could listen my shit!!

Ok. Va de nuevo.

Hace unos dias viví un día de peli serie B -en otro posteo narraré la experiencia traumática de vivir en un lugar sin héroes- y no solo recordaba a Tarantino sino también a Bernd Löbach, quien generó la clasificación de productos más sensata (Productos de: Consumo, Uso Individual, Uso Colectivo y Uso Especializado) y la más adecuada para explicar a mis alumnos cómo localizar la experiencia de uso en nuestro entorno. Pero también recordé a Guy Julier, de la Universidad de Leeds, con su teoría del diseño histórico. Y claro no solo concluía, a partir de la experiencia que narraré proximamente, en que México tiene que sufrir una transformación radical para lograr salir del diseño de producción y entrar en el diseño de consumo (recordando que despúes del diseño de consumo le siguen el diseño histórico y el diseño post-industrial). Para los que no saben de qué hablo les recomiendo ir a pagar algo a un banco en lunes después del pago de quincena: una fila de 30 minutos es solamente posible en un lugar que no logra pasar del pensamiento masivo al de servicios y mucho menos al pensamiento puramente conceptual.

Me jalo. Las nubes son lindas sin terregal. ¿Estarán mis alumnos preparados para poder capturar, apreciar, la cinta de Fritz Lang? Cada generación que pasa lo dudo más.

Definitivamente lo mío es procrastinar.